No quiero escapar de este legado,
este testamento
¿Acaso los enseres cotidianos
o la calle de mis sueños?
La luna atravesando
puñales en mi sombra
puñales en mi sombra
un te quiero nunca
oído
Hadas que llegaron temprano,
Princesas de medianoche
Cenicientas de madrugada
Las manos que no pude retener
entre las redes de la angustia
La sanación, la vid, el agua
palabras vitales de nuestros parágrafos
No voy a legar algún talento
ni mi cuerpo febril en las tardes añiles
El tiempo que amé entre dos flechas
sustancia derramada sin alquimia
Verdades decapitadas entre
hojarascas
nube y polvo de la vida
a las que quiero volver
aún después
de las cenizas
Vasija que sobre las sequedades
ofrece su signo
Veleidades del silencio extremo
donde soy el último legado,
la gran mentira de la muerte

No hay comentarios:
Publicar un comentario