VIDA




Vida, me llamas al milagro 
de nacer sobre estas piedras,
palmo a palmo persigo 
 el rastro  de la muerte
en los días del dolor
Inveterada  llega la risa
en el cuenco roto de la mañana
Y es entonces tu palabra,
pie descalzo, venda de espuma 
sobre mis heridas
y es la noche oscura quebrada por tus ojos
Vida recrudeces  con la fuerza del argot  

LLUVIA



Tanto cielo contenido cae
con pie ligero,
la lluvia se repliega  sobre un costado oscuro
que la clarividencia romántica desconoce
Terrones inconfesables
tiemblan en el ruedo de su enagua de plata,
elegidos sin aura en el mapa de la calle
que las argucias del sol disimulan.
Cuando llueve su temblor de frío escalan las rejas,
música silente, bajo la lluvia crepitan como un leño,
no hay miradas ni palabras
que contengan ese río desbordado
Voracidad de espina  me diluye
en la rima de cada gota en  la ventana
porque un ala del  dolor se curva sin cobijo cuando llueve,
bajo mi piel  navega solitaria

Fortuito y ley



 


Quizás vuelva la llama de la aurora
a alcanzarme el pliego de la vida
donde anotar lo fortuito que se
convierte en ley.
Abjuro de esta suerte,
desconocer la llaga de la muerte
alzándose por la costumbre
de un día sin memoria.
Mis mendrugos, tu alegría
enclaves que en tus ojos 
cuentan la armonía
que sólo se aprende 
de la tierra.
Quién pudiera anticipar
la coordenada  exacta
donde cae inquebrantable
la estrella del destino.
 Si hubiera sabido la
última vez de tu dulzura
me habría estrechado
a tu garganta,
ya entendía tu sapiencia,
¡Mendigamos tanto amor,
porque estamos tan heridos!
Desprevenida en medio de
tu ausencia,
ha quedado al descubierto
mi costado de pájaro deseante
de vuelos inconclusos.
Mi irreverencia te
imagina continuum invisible,
        juglar anticipando mis pasos
 en el azul desconocido.