Tanto cielo contenido cae
con pie ligero,
la lluvia se repliega sobre un costado oscuro
que la clarividencia romántica desconoce
Terrones inconfesables
tiemblan en el ruedo de su enagua de plata,
elegidos sin aura en el mapa de la calle
que las argucias del sol disimulan.
Cuando llueve su temblor de frío escalan las rejas,
música silente, bajo la lluvia crepitan como un leño,
no hay miradas ni palabras
que contengan ese río desbordado
Voracidad de espina me diluye
en la rima de cada gota en la ventana
porque un ala del dolor se curva sin cobijo cuando llueve,
bajo mi piel navega solitaria
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